BUENOS DÍAS NOS DÉ EL SEÑOR. SEAN BUENOS Y SANTOS.
LECTURAS: VIERNES 1 DE MAYO DE 2026. IV SEMANA DE PASCUA.
Primera Lectura
Gén 1, 26—2,32, 1-3.
Llenad la tierra y sometedla.
Lectura del libro del Génesis.
DIJO Dios:«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra».
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.
Dios los bendijo; y les dijo Dios:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra».
Y dijo Dios:
«Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respíra».
Y así fue.
Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo. Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él des- cansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó.
Palabra de Dios.
O bien:
Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor y no a los hombres.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 14-15. 17. 23-24.
HERMANOS:
Por encima de todo, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.
Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.
Sed también agradecidos.
Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor, y no a los hombres: sabiendo que recibiréis del Señor en recompensa la herencia. Servid a Cristo Señor.
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Sal 89.
R. : Haz prósperas, Señor, las obras de nuestras manos.
O bien:
Aleluya.
Antes que naciesen los montes
o fuera engendrado el orbe de la tierra,
desde siempre y por siempre tú eres Dios. R.
Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
Mil años en tu presencia son un ayer que pasó;
una vela nocturna. R.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
Ten compasión de tus siervos. R.
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Que tus siervos vean tu acción
y sus hijos tu gloria. R.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Aleluya, aleluya, aleluya.
Evangelio
Mt 13, 54-58.
¿No es el hijo del carpintero?
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga.
La gente decía admirada:
«¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?»
Y se escandalizaban a causa de él.
Jesús les dijo:
«Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.»
Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.
Palabra del Señor.
Lecturas del día
Primera Lectura
Hch 13, 26-33.
Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús.
Lectura de los Hechos de los Apóstoles.
EN aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
«Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
“Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”».
Palabra de Dios.
Salmo Responsorial
Sal 2.
R/. Tú eres mi hijo:
Yo te he engendrado hoy.
O bien:
Aleluya.
«Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo».
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy. R/.
Pídemelo:
te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza». R/.
Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R/.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida – dice el Señor–;
nadie va al Padre, sino por mí.
Aleluya, aleluya, aleluya.
Evangelio
Jn 14,1-6.
Yo soy el camino, y la verdad y la vida.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».
Palabra del Señor.
El origen humano de Jesús es bien conocido: el hijo del artesano y de María, sus hermanos y primos. Sobre el origen divino sus paisanos y las autoridades religiosas ponen interrogantes, no quieren hacerle caso. No quieren descubrir la novedad de Jesús, no les interesa, dudan de su origen, no se atreven a dejar viejas costumbres, eso les impide reconocer la nueva sabiduría.
Para ellos Jesús es un vecino más y piensan que nada nuevo puede decir sobre Dios, incluso creen que lo que dice puede proceder del demonio. Tentados de incredulidad.
La decepción de Jesús es grande, se siente expulsado de su tierra y de su casa. La falta de fe en él le impide actuar como quisiera. La incredulidad bloquea la acción de Dios.
¿No retrata este Evangelio nuestra dificultad de conocer como nuevo a Jesucristo? A veces queremos que siempre sea igual, pero el Señor no se le conoce de una vez por todas. En cada momento de la vida nos puede sorprender. Siempre podemos aprender algo nuevo de Jesús sin quedarnos anclados en nuestras seguridades. Como el amor, Jesús siempre sorprende. Mi Bendición a todos, +Antonio Santos Moreno, Pbro.


